domingo, 29 de abril de 2012

EL PODER DE LA ORACION

¿CUÁL ES EL ALIMENTO DIARIO PARA MANTENERNOS EN EL SEÑOR?

No cabe duda que la respuesta es: LA ORACIÓN.

La oración es muy importante porque es la comunicación del hombre con Dios. Por medio de esta, el hombre expresa sus sentimientos, emociones, necesidades y anhelos a Dios, siendo también un medio para adorarle.


  • A través de ella se intercede por los que no conocen a Dios 
  • Nos ayuda en medio de la aflicción y enfermedad
  • Tenemos autoridad sobre cualquier cosa 
  • Obtenemos poder de Dios 
  • Reconocimiento por parte de Dios
  • Obtenemos revelación 
  • Derramamos nuestro espíritu a Dios 
  • Alabamos a Dios 
  • Confesamos nuestro pecado ante Dios
Ahora bien, ¿cómo debo orar? 
MATEO 6:5 Jesús y la oración.

La Biblia habla de una manera completa sobre este tema, y nos insta a orar a Dios de las siguientes maneras:

En confianza (Mt. 7:7-8; Filp. 4:6)
Con sabiduría (Stg. 4:3)
Con temor a Dios (Jn. 9:31)
En el nombre de Jesús (Jn. 16:24)
Conforme a la voluntad de Dios (1ª Jn. 5:14)
Sin hipocresía (Mt. 6:5-8)
Con alabanza y humildad (Mt. 6:9-13)
Con gratitud (Dan. 2:23; 6:10)
Con insistencia (1ª Tes. 3:10; 5:17)
En santidad (1ª Tim. 2:8)
Con un propósito definido (2ª Tes. 3:1; Rom. 15:30,31; Col. 4:3)
Pidiendo bendición para otros (Ef. 1:16,17; 3:14-19)
En todo tiempo (Ef. 6:18; Sal. 55:17)

Como pudimos ver en estas citas, la oración es más que “palabrerías”, ya que está llena de poder, de unción, revelación, y bendición para nosotros y para los demás, incluso aquellos que no conocen a Dios.

EFECTOS DE LA ORACIÓN.

Mueve el corazón de Dios

Mencionaré solo tres casos de los muchos que hay en la palabra de Dios, ya que son más que suficientes:

1º Cuando el profeta Jonás desobedeció a Dios, tuvo que pagar la consecuencia de su acción; esto lo llevó a parar al vientre de un animal marino en el cual estuvo tres días, y en ese lugar y en esa condición, Jonás consideró y elevó una oración a Dios:

“Entonces oró Jonás a Jehová su Dios desde el vientre del pez, y dijo:

Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó; desde el seno del Seol clamé, y mi voz oíste…  cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová, y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo. . .

Y mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra”. (Jonás 2:1-10).


2º Este pasaje habla también de cómo la oración puede mover el corazón de Dios:

“…si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”. (2º Cròn. 7:14).


3º El rey Ezequias experimentó en carne propia el efecto de la oración que tuvo lugar cuando Dios había determinado quitarle la vida:

“En aquellos días Ezequias cayó enfermo de muerte.
Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás. 

Entonces él volvió su rostro a la pared, y oró a Jehová y dijo:
Te ruego, oh Jehová, te ruego que hagas memoria de que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho las cosas que te agradan. Y lloró Ezequias con gran lloro.

Y antes que Isaías saliese hasta la mitad del patio, vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo: Vuelve, y di a Ezequias, príncipe de mi pueblo: Así dice Jehová, el Dios de David tu padre: Yo he oído tu oración, y he visto tus lágrimas; he aquí que yo te sano; al tercer día subirás a la casa de Jehová.

Y añadiré a tus días quince años, y te libraré a ti y a esta ciudad de la mano del rey de Asiria; y ampararé esta ciudad por amor de mi mismo, y por amor a David mi siervo”. (2º Reyes 20:1-6). 


LA ORACION TIENE EFECTO EN EL HOMBRE.

(Nehemías 2:4-8). Este pasaje nos muestra cómo Nehemías puso en oración la petición que iba a hacerle al rey, ya que pensaba que el rey no le iba a permitir que fuera tan lejos, y menos a reedificar un templo que la misma gente del rey había destruido.

Nehemías confiaba en que la oración tendría efecto sobre el rey…y efectivamente lo tuvo.
La oración no tan solo actúa en situaciones presentes, sino también a futuro.

“Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos…” (Jn. 17:20).

En el texto anterior, Jesús está orando por sus discípulos para que tuvieran poder, dirección de Dios, y otras bendiciones más; sin embargo, no tan solo oró por ellos, sino que también por los que habríamos de creer en él en las siguientes generaciones. ¡Gracias Jesús por haber orado por mí!

¿Responde Dios siempre a la oración?

En ocasiones Dios responde “sí” o “no” a nuestras peticiones. A veces, queda en silencio, y cuando esto último sucede es porque hay cosas  en nuestra vida que a Dios no agradan y eso bloquea nuestra comunión con Dios.

A continuación veremos algunos pasajes para aclarar lo anterior:

“Y consultó Saúl a Jehová; pero Jehová no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas”. (1º Sam. 28:6).

Mas adelante, en este mismo pasaje se menciona:

“Como tú no obedeciste a la voz de Jehová, ni cumpliste el ardor de su ira contra Amalec, por eso Jehová te ha hecho esto hoy”. (1º Sam. 28:18).

Cuando Saúl desobedeció a Dios y empezó a apartarse de él, entonces Dios ya no le siguió dando más instrucciones, por eso menciona la escritura que Dios guardó silencio y ya no le habló más.

El ejemplo anterior habla de cómo Dios en ocasiones permanece en silencio a causa de nuestro pecado, pero a veces, la negativa es por otra razón con otro propósito:

“..me fue dado un aguijón en mi carne…respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad”. (2ª Cor. 12:7-9).

A veces creemos que estamos haciendo o pidiendo lo correcto, y de hecho puede ser que así sea, sin embargo, aun cuando lo que pidamos sea bueno, debemos recordar que Dios nos ofrece cosas mejores que las que le pedimos.

Cuando Dios responde a la oración, suceden cosas como las siguientes:

“Entonces Josué habló a Jehová el día en que Jehová entregó al amorreo delante de los hijos de Israel, y dijo: Sol, detente en Gabaòn; y tú, luna, en el valle de Ajalòn. Y el sol se detuvo y la luna se paró, hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos.
Y no hubo día como aquel, ni antes ni después de él, habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre; porque Jehová peleaba por Israel”. (Jos. 10:12-14 )
Recuerde que la oración es un arma poderosa en cualquier circunstancia.


jueves, 19 de abril de 2012

EL SIGNIFICADO DE SER CRISTIANO

 ¿Por qué soy cristiano?

 Siempre que se nos hace esta pregunta respondemos una infinidad de razones; ya sea que digamos: “soy cristiano porque si no me voy al infierno”, o “es que el pastor me dijo que pasara al altar y yo pasé”, o “porque voy a la iglesia todos los domingos y me gusta”.

No pueden ser estas las razones para responder a una pregunta tan importante, dado que, de la respuesta que demos, dependerá nuestra
salvación. 

La respuesta acertada es que somos cristianos porque Cristo nuestro Señor hizo un cambio tan radical en nuestra vida, y nos dio una manera tan diferente de vivir que, lo que mas deseamos es seguirle, servirle y obedecer su palabra, mostrándole al mundo el poder de Dios y su misericordia a través de nuestra vida. Esta es la razón por la cual soy cristiano, es decir, soy un seguidor de Cristo. 

¿Por qué Dios se interesa en el humano?

La respuesta es porque somos creación suya, hechos a su semejanza (Gen. 1:26-27), y aun cuando el hombre se apartó de él por voluntad propia, Dios ha buscado siempre la manera de restaurar al hombre en su comunión con él. 

¿Cómo debe vivir un cristiano?

Debemos vivir santamente; lo cual significa dejar de hacer todo aquello que no sea de alabanza para Dios, que no sea de bendición a otros y que no nos edifique. (2ª Cor. 7:1) 

¿Cómo puedo servir a Dios y a los demás?

Siendo obedientes a Dios y siendo bondadosos con el necesitado, es la mejor manera de servir en todo tiempo, ya que si amamos a Dios, sentiremos amor por nuestro prójimo, y si somos bondadosos con los demás, estamos sirviendo a Dios. 


¿QUÉ ENEMIGOS TIENE EL CRISTIANO? 


El principal enemigo es el diablo. 

La Biblia nos alerta de este ser espiritual, y nos dice: “Sed sobrios y velad; porque vuestro adversario el diablo como león rugiente, anda buscando a quien devorar”. (1ª Pedro 5:8). Y en otro pasaje: “Someteos pues a Dios; resistan al diablo y huirá de ustedes”. (Santiago 4:7). 

Los placeres que el Mundo ofrece. 

También la Palabra habla al respecto: “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios”. (Santiago 4:4). 

También menciona: “La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo”. (Santiago 1:26)

Las falsas doctrinas. 

El Señor Jesús mencionó lo siguiente: “Guardaos de los falsos profetas, que se visten con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces”. (Mateo 7:15). 

La desobediencia y rebeldía a Dios. 

Mateo 7:21 dice: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”. 

La religiosidad. 

Jesús se indignó con la gente religiosa de su época: “¡Ay de vosotros escribas y fariseos hipócritas! Porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando”. (Mateo 23:13). 

Nuestra propia “carne” (atracción por el pecado). 

Jesús también nos dice: “Velad y orad para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil”. (Mateo 26:41). 

Cualquier otra cosa que pretenda apartarnos de Cristo se considera enemigo del cristiano. 



¿CUÁLES “ARMAS” TIENE EL CRISTIANO? 

 En primer lugar, contamos con la protección de aquel que nos puede dar la victoria a diario en nuestra vida: 

“Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”. (1ª Cor. 15:57). 

El Señor Jesús es nuestro mejor y principal aliado, ya que a través de él, es como nos mantenemos de pie cada día bajo el ataque del diablo. 

Aparte de tener a Cristo en nuestra vida, contamos con su Palabra, la Biblia: 

“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. (Lc. 21:33). 

“Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y mas cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”. (Heb. 4:12). 

La obediencia a Dios es algo ampliamente necesario en la vida del creyente, ya que es la manera de alejar al diablo de nosotros: 

“Someteos pues a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”. (Stg. 4:7). 

La oración, es un arma muy poderosa para mantenernos de victoria en victoria, ya que a través de ella, recibimos dirección, revelación y poder de Dios: 

“Velad y orad para que no entréis en tentación…” (Mt. 26:41). 

Finalmente, tenemos la descripción de las armas que describe el apóstol Pablo en Efesios 6:10-20 : 

“Por lo demás hermanos míos, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza”. (Efe. 6:10)

Con esta introducción comienza Pablo la descripción de lo que él consideraba la armadura de Dios; donde se nos habla del cinturón, simbolizando la verdad; la coraza, que significa justicia; el calzado, que nos dice que debemos llevar el evangelio a los demás; el escudo, que significa la fe; el yelmo (casco), que es el que protege la cabeza, ya que representa la salvación; y finalmente tenemos la espada del Espíritu, que obviamente es la Palabra de Dios. 

Todo lo anterior nos ayuda a mantenernos firmes cuando los enemigos del cristiano atacan, y nos ayuda a vencerlos en todo tiempo. 



¿QUÉ SON LAS PRUEBAS Y LAS LUCHAS? 



El Señor Jesús nos advierte en Juan 16:33 sobre la aflicción que tendríamos en el mundo, pero también nos dice que confiemos en él, ya que Jesús venció al mundo. 

Las pruebas que a veces padecemos, son enviadas por Dios a manera de “examen”, y esto con el fin de hacernos ver dónde nos falta reforzar la comunión con Dios para no apartarnos de él. Aun cuando padecemos mucho en algunas ocasiones debido al periodo de prueba, esta nos ayuda a acercarnos más a Dios cada día: 

“..para que sometida a prueba vuestra fe, mucho mas preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra, cuando sea manifestado Jesucristo…” 

(1ª Pedro 1:7)

Las luchas, por otro lado, vienen de parte del diablo con el único fin de destruir la obra de Dios: 

“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. 

Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes”. (Efe. 6:12,13).