¿CUÁL ES EL ALIMENTO DIARIO PARA MANTENERNOS EN EL SEÑOR?
No cabe duda que la respuesta es: LA ORACIÓN.
La oración es muy importante porque es la comunicación del hombre con Dios. Por medio de esta, el hombre expresa sus sentimientos, emociones, necesidades y anhelos a Dios, siendo también un medio para adorarle.
- A través de ella se intercede por los que no conocen a Dios
- Nos ayuda en medio de la aflicción y enfermedad
- Tenemos autoridad sobre cualquier cosa
- Obtenemos poder de Dios
- Reconocimiento por parte de Dios
- Obtenemos revelación
- Derramamos nuestro espíritu a Dios
- Alabamos a Dios
- Confesamos nuestro pecado ante Dios
MATEO 6:5 Jesús y la oración.
La Biblia habla de una manera completa sobre este tema, y nos insta a orar a Dios de las siguientes maneras:
En confianza (Mt. 7:7-8; Filp. 4:6)
Con sabiduría (Stg. 4:3)
Con temor a Dios (Jn. 9:31)
En el nombre de Jesús (Jn. 16:24)
Conforme a la voluntad de Dios (1ª Jn. 5:14)
Sin hipocresía (Mt. 6:5-8)
Con alabanza y humildad (Mt. 6:9-13)
Con gratitud (Dan. 2:23; 6:10)
Con insistencia (1ª Tes. 3:10; 5:17)
En santidad (1ª Tim. 2:8)
Con un propósito definido (2ª Tes. 3:1; Rom. 15:30,31; Col. 4:3)
Pidiendo bendición para otros (Ef. 1:16,17; 3:14-19)
En todo tiempo (Ef. 6:18; Sal. 55:17)
Como pudimos ver en estas citas, la oración es más que “palabrerías”, ya que está llena de poder, de unción, revelación, y bendición para nosotros y para los demás, incluso aquellos que no conocen a Dios.
EFECTOS DE LA ORACIÓN.
Mueve el corazón de Dios.
La Biblia habla de una manera completa sobre este tema, y nos insta a orar a Dios de las siguientes maneras:
En confianza (Mt. 7:7-8; Filp. 4:6)
Con sabiduría (Stg. 4:3)
Con temor a Dios (Jn. 9:31)
En el nombre de Jesús (Jn. 16:24)
Conforme a la voluntad de Dios (1ª Jn. 5:14)
Sin hipocresía (Mt. 6:5-8)
Con alabanza y humildad (Mt. 6:9-13)
Con gratitud (Dan. 2:23; 6:10)
Con insistencia (1ª Tes. 3:10; 5:17)
En santidad (1ª Tim. 2:8)
Con un propósito definido (2ª Tes. 3:1; Rom. 15:30,31; Col. 4:3)
Pidiendo bendición para otros (Ef. 1:16,17; 3:14-19)
En todo tiempo (Ef. 6:18; Sal. 55:17)
Como pudimos ver en estas citas, la oración es más que “palabrerías”, ya que está llena de poder, de unción, revelación, y bendición para nosotros y para los demás, incluso aquellos que no conocen a Dios.
EFECTOS DE LA ORACIÓN.
Mueve el corazón de Dios.

Mencionaré solo tres casos de los muchos que hay en la palabra de Dios, ya que son más que suficientes:
1º Cuando el profeta Jonás desobedeció a Dios, tuvo que pagar la consecuencia de su acción; esto lo llevó a parar al vientre de un animal marino en el cual estuvo tres días, y en ese lugar y en esa condición, Jonás consideró y elevó una oración a Dios:
“Entonces oró Jonás a Jehová su Dios desde el vientre del pez, y dijo:
Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó; desde el seno del Seol clamé, y mi voz oíste… cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová, y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo. . .
Y mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra”. (Jonás 2:1-10).
2º Este pasaje habla también de cómo la oración puede mover el corazón de Dios:
“…si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”. (2º Cròn. 7:14).
3º El rey Ezequias experimentó en carne propia el efecto de la oración que tuvo lugar cuando Dios había determinado quitarle la vida:
“En aquellos días Ezequias cayó enfermo de muerte.
Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás.
Te ruego, oh Jehová, te ruego que hagas memoria de que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho las cosas que te agradan. Y lloró Ezequias con gran lloro.
Y antes que Isaías saliese hasta la mitad del patio, vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo: Vuelve, y di a Ezequias, príncipe de mi pueblo: Así dice Jehová, el Dios de David tu padre: Yo he oído tu oración, y he visto tus lágrimas; he aquí que yo te sano; al tercer día subirás a la casa de Jehová.
Y añadiré a tus días quince años, y te libraré a ti y a esta ciudad de la mano del rey de Asiria; y ampararé esta ciudad por amor de mi mismo, y por amor a David mi siervo”. (2º Reyes 20:1-6).
LA ORACION TIENE EFECTO EN EL HOMBRE.
(Nehemías 2:4-8). Este pasaje nos muestra cómo Nehemías puso en oración la petición que iba a hacerle al rey, ya que pensaba que el rey no le iba a permitir que fuera tan lejos, y menos a reedificar un templo que la misma gente del rey había destruido.
Nehemías confiaba en que la oración tendría efecto sobre el rey…y efectivamente lo tuvo.
La oración no tan solo actúa en situaciones presentes, sino también a futuro.
“Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos…” (Jn. 17:20).
En el texto anterior, Jesús está orando por sus discípulos para que tuvieran poder, dirección de Dios, y otras bendiciones más; sin embargo, no tan solo oró por ellos, sino que también por los que habríamos de creer en él en las siguientes generaciones. ¡Gracias Jesús por haber orado por mí!
¿Responde Dios siempre a la oración?
En ocasiones Dios responde “sí” o “no” a nuestras peticiones. A veces, queda en silencio, y cuando esto último sucede es porque hay cosas en nuestra vida que a Dios no agradan y eso bloquea nuestra comunión con Dios.
A continuación veremos algunos pasajes para aclarar lo anterior:
“Y consultó Saúl a Jehová; pero Jehová no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas”. (1º Sam. 28:6).
Mas adelante, en este mismo pasaje se menciona:
“Como tú no obedeciste a la voz de Jehová, ni cumpliste el ardor de su ira contra Amalec, por eso Jehová te ha hecho esto hoy”. (1º Sam. 28:18).
Cuando Saúl desobedeció a Dios y empezó a apartarse de él, entonces Dios ya no le siguió dando más instrucciones, por eso menciona la escritura que Dios guardó silencio y ya no le habló más.
El ejemplo anterior habla de cómo Dios en ocasiones permanece en silencio a causa de nuestro pecado, pero a veces, la negativa es por otra razón con otro propósito:
“..me fue dado un aguijón en mi carne…respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad”. (2ª Cor. 12:7-9).
A veces creemos que estamos haciendo o pidiendo lo correcto, y de hecho puede ser que así sea, sin embargo, aun cuando lo que pidamos sea bueno, debemos recordar que Dios nos ofrece cosas mejores que las que le pedimos.
Cuando Dios responde a la oración, suceden cosas como las siguientes:
“Entonces Josué habló a Jehová el día en que Jehová entregó al amorreo delante de los hijos de Israel, y dijo: Sol, detente en Gabaòn; y tú, luna, en el valle de Ajalòn. Y el sol se detuvo y la luna se paró, hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos.
Y no hubo día como aquel, ni antes ni después de él, habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre; porque Jehová peleaba por Israel”. (Jos. 10:12-14 )
Recuerde que la oración es un arma poderosa en cualquier circunstancia.
